En un banco cualquiera, de la mano, con la piel envejecida y una sonrisa que no se había borrado, una pareja de ancianos que sus gestos demostró lo que habían vivido, lo que habían cumplido, lo que habían soñado. Seguro que fueron muchas aventuras de amor, locuras de unos adolescentes, las disputas de unos adultos y el perdonarse de unos niños, seguro que su amor es verdadero aunque no halla sido por siempre, decididos a seguir hasta que uno de ellos dos no respiré y pierda su corazón y mente.

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