Me he fumado tus besos en mis mas profundos sueños, en los que te encontraba entre mis brazos, aunque te tenga lejos, eras una droga tan fría y tan cálida.., que me matabas a la vez que me dabas el aliento.
Era tan mala vida y tan dulce cada segundo contigo, que apagaba el reloj y encendía la luna de mis ojos, haciendo reflejo en tus ojos como un mar que cualquier bucanero moriría por navegar, cada centímetro de tu labio el recorrido a un tesoro único, con el oxigeno que no te devolvería en cada beso que haría robado, no pedido, pero tampoco perdido.
Esa noche, con los ojos cerrados y el alma con las puertas abiertas, descubrí que no había sacrificio necesario para conocer a un ángel, que sin alas ni aureola, solo con su sonrisa y la libertad que me que representaba cada uno de sus abrazos desnudos.., con ese sueño reencontré las ganas de amar otra vez.
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