Como un árbol, de una vida, pequeño, que va muriendo y un hombre observándolo, cada hoja que cae es un recuerdo, los primeros pasos, el primer helado, la primera sonrisa, las primeras palabras, sus primer llanto, su primer amor, su primer examen, su primera vez, su primer viaje...
Cada hoja es un recuerdo, un hombre mira sentando en un banco, hasta llegar a una hoja.. la última, en la que se grabó su primer verdadero adiós que llegó más temprano de lo debido, arrebatado de aquel hombre de sus propios brazos, entonces, el hombre se levantó y con lágrimas en los ojos le dijo a ese pobre y pequeño árbol marchito: ´´adiós hijo mío´´.
Es doloroso perder a un padre o una madre, pero no sabemos lo muy doloroso que debe ser perder a un hijo.
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