sábado, 21 de noviembre de 2015

Solo yo y unos pocos, sabemos quien soy y en nosotros mismos en los que debemos confiar.

Un día que sonó el despertador, una mañana de esto llamado vida, cientos de mensajes, de amigos, conocidos y grupos, desayuno algo, ducha y a la calle a gastar las horas ¿Por qué sentirse vacío..?
La vida nos demuestra que una humilde presencia puede ser quemada en una hoguera por parecer una amenaza, solo basta una falsa voz de alarma que sea aclamada por el miedo o algo comparativo.
Segundo día que suena el despertador, segunda mañana de lo que dicen que es la vida, la mitad de mensajes, de algún amigo, familiares y grupos, no desayuno, ducha y a la calle pensativo sobre mil sucesos, al parecer la incomprensión, la ceguera y la mentira inundan al ser humano, tal vez por eso amo más a los animales.
Tercer día que el despertador me saca de las garras de Morfeo, el teme que abra los ojos, pero ve que una sonrisa escapaba entre mis mejillas, desayuno como si el hambre viniese hasta en mi apellido, me ducho mientras suena mi lista de canciones favoritas y marcho a la calle con más energías, había olvidado que era vivir buenos y malos momentos, he recordado en quien debo creer, en mi, callando mi verdad solo para quien de verdad quiera escuchar por el mero hecho de apreciar y no de crear lo que denomino mentiras, todo va al rumbo que debe, el tiempo pone a cada uno en su lugar y el mío sea bueno o malo es en el que debo estar, porque se que allá donde la vida me abandone.. solo no voy a estar.
Aun no ha llegado el cuarto día, preparo el despertador, voy a cerrar los ojos y voy a vivir el proximo día confiando más en mi mismo cada día.
(Había grandes imágenes pero es que esta me mataba de la risa.)

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