sábado, 24 de octubre de 2015

Un tren que uno decide donde bajar.

Se subió, a aquél tren que no llevaba a ninguna parte, o tal vez fue el tren quien agarró su mano entre la gente, una sonrisa que se hizo en el primer kilómetro fue el punto de partida hacia una meta que se haría más lejana en aquella compañía contra más ganas.

No todo es eterno, no todo es perfecto, 
simplemente es único el sentimiento, con quien lo compartes y los momentos,
sin excusas y siendo valiente, cumpliendo el camino con ganas y esfuerzo.

A veces hay que ser valiente y vivir, no sin miedos, 
pero si sabiendo que uno puede equivocarse mientras camina en vez de detenerse.

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