Hagamos un pacto, tu piel y mis colmillos,
ella se deja sentir y yo la muerdo con cariño.
El otro día tuve un momento, en el que la ternura quemaba cualquier tipo de malestar, con un corazón que por latido desvelaba a un pequeño niño haciéndose el hombre, porque hay momentos en los que la mente se queda en blanco, bloquea tus pensamientos, incluso tus actos, por ser valiente a veces, por hacer lo que te pide tu ser.
Estudiaría tus constelaciones, esas que llamas lunares,
por cada zona que viajasen yo los memorizaría,
como el que no olvida el aire que respira.
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