martes, 16 de junio de 2015

Hoy me di una oportunidad.

Como dije, hoy me di una oportunidad e intente sonreír por mi mismo, pero no me salía igual, forzaba para intentarlo pero no lo lograba, sigo pensando en el fondo que la verdadera sonrisa sale por una acción ajena a nuestro cuerpo, podemos sonreír porque si, pero también es por culpa de algo o alguien, un acto o un momento, de esos que te llenan el alma. 
Llevo sin sonreír igual desde hace mucho tiempo, días, semanas, meses.., aunque claro, es normal en una persona como yo, es fácil en una persona que está bien, pero como yo llamo a algunas personas que lo han tenido difícil, no es igual a alguien de corazón roto, alguien que aunque tenga cosas buenas en su pasado y presente ha sufrido o sufre de una manera que no es física, este tipo de persona en la que me incluyo hay que llegar a ser más insistente y cercano por uno mismo, somos sensible a sentir el esfuerzo, cuando queremos que si alguien se nos acerca demasiado y nos anima el presente sea porque quiere y lo vea más bien como algo que desea hacer sin dar más de lo que desea.
Parece algo imposible, aunque claramente he sido testigo de como a personas así les han llegado quienes han ganado su felicidad aunque puede que fugaz, yo soy tan extraño.., como una tortuga, el caparazón visible, aunque con ganas de que pase algo que me haga deshacerme de el, pero la duda es. ¿Ese alguien existe?
Hoy me di una oportunidad, pero descubrí que primero alguien debe dármela a mi.

Como una piedra, en la orilla del mar,
tal vez una más,
como un material en medio del camino,
deseando que alguien se fije en mi,
aunque el paisaje me gane y me haga invisible,
una vez más.

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