Tantas hora ante un reloj que nunca se detiene dos veces en la misma hora, censurando nuestro momento, tal vez es porque aun no es tarde para grabar ese instante juntos. Las agujas marcan las doce mientras pincha haciendo sangre hasta el último segundo, es el aviso de una espina que esta rosa que eres llega a envenenar, pero es tan dulce este veneno que me regalas.., que me haces morir para volver nacer a tu lado una vez más.
Le arrancó el corazón y se encogieron sus alas, podía volar en libertad, pero quiso caminar como cualquier persona, tenía el mundo en la palma de su mano, porque de su mano tenía la mano de su mundo, con una sonrisa por luna iluminando su cielo, sabiendo que podía marcharse cuando quisiese, pero prefería quedarse usando más sus alas para abrazar que para volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario