Igual que tu, yo tengo mis demonios, no se como son los tuyos, pero los míos los llevo en mi piel, puedes rozar, las cicatrices de mi espalda, tan suave que sienta escalofríos o tan punzante que arañando me hagas morderme el labio hasta sangrar.
Tengo demonios, los cuales aparecen cuando observo mi físico, que aun intentando remediarlos eso no me sirve, sería darles la razón, aun costando, intento aceptarme mas de lo que ya me acepto yo,
tengo demonios, que vuelven del pasado en forma de números o nombres, ya sea en una red social o por el teléfono, pero eso se me hace mucho mas fácil, basta con bloquear o colgar.
Tengo un millón de demonios, no puedo ni contarlos, a todos detengo, tras un fortín con mil cerrojos, donde ya no cerro mis cien plegarias, cansándome de llorar más de diez horas, porque soy yo quien debe enfrentarlos, que cuando abra la puerta sepáis que cada uno de ustedes me habéis dado fuerzas, si no logro vencer, con esta inmensa sonrisa os podre decir: Que al menos, lo intenté.

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